
Te quiero a mi lado, es un capricho, es un deseo, es una llantina, te quiero aquí conmigo y punto. Me das la espalda y a mí sólo me queda llorar en silencio. No me queda nada, te llevaste TODO, no me dejaste nada. Sólo soy una muñeca de trapo, sin vida, sin alma, sin corazón. Todo está gris, no hay ruido, no hay color, no hay luz, no hay NADA. Un vacío un agujero, un pozo negro sin fondo, infinito, uno tan grande como mi soledad.
Te quise tanto, tantísimo que te entregué todo mi ser. Lo usaste y lo tiraste, como un juguete viejo, como algo inútil. ME destrozaste, ME dejaste ahogándome en un mar de dolor, aquí las rosas no tienen flor, sólo espinas; aquí no hay alegría, sino tristeza y un dolor intenso; aquí no hay más que sufrimiento.
Lo regalé todo, y ahora me quedo sin nada, sólo con recuerdos que no son más que mentiras. Engaños que se clavan en mi piel y aruñan como garras de la bestia más temerosa. Soledad, la bestia a la que le tengo pánico. Antes la espantabas pero ahora, yo débil no me puedo enfrentar a ella.
Soy débil, no tengo energía, no tengo ganas, y aunque todo pase, siempre quedará en mi consciencia que me equivoqué contigo, que quise a alguien que jamás lo hizo, que malgasté mi amor por algo que no valía la pena. Luché por ti, por mí, por nosotros, pero de nada valió.
Y nunca te voy a volver a recordar, jamás volveré a mencionarte. No existirás para mí, comenzaré de cero.
Recuerda el daño que me has hecho y lee mis labios: “ tú para mí ya no existes”.
Así que te digo que te vayas, que no vuelvas nunca, que jamás te vuelva a pensar, ni a oír, ni a ver, ni a oler, ni a sentir. No te odio, porque te quiero, me odio a mí misma por ser mentecata y quererte, por amarte y por quererte aquí a mi lado, por reclamarte, por que me beses, porque quiero que me veas, porque quiero que me desees, porque quiero que me quieras.
JAMAS, JAMAS DE LOS JAMASSES TE VOLVERÉ A VER.
Te quise tanto, tantísimo que te entregué todo mi ser. Lo usaste y lo tiraste, como un juguete viejo, como algo inútil. ME destrozaste, ME dejaste ahogándome en un mar de dolor, aquí las rosas no tienen flor, sólo espinas; aquí no hay alegría, sino tristeza y un dolor intenso; aquí no hay más que sufrimiento.
Lo regalé todo, y ahora me quedo sin nada, sólo con recuerdos que no son más que mentiras. Engaños que se clavan en mi piel y aruñan como garras de la bestia más temerosa. Soledad, la bestia a la que le tengo pánico. Antes la espantabas pero ahora, yo débil no me puedo enfrentar a ella.
Soy débil, no tengo energía, no tengo ganas, y aunque todo pase, siempre quedará en mi consciencia que me equivoqué contigo, que quise a alguien que jamás lo hizo, que malgasté mi amor por algo que no valía la pena. Luché por ti, por mí, por nosotros, pero de nada valió.
Y nunca te voy a volver a recordar, jamás volveré a mencionarte. No existirás para mí, comenzaré de cero.
Recuerda el daño que me has hecho y lee mis labios: “ tú para mí ya no existes”.
Así que te digo que te vayas, que no vuelvas nunca, que jamás te vuelva a pensar, ni a oír, ni a ver, ni a oler, ni a sentir. No te odio, porque te quiero, me odio a mí misma por ser mentecata y quererte, por amarte y por quererte aquí a mi lado, por reclamarte, por que me beses, porque quiero que me veas, porque quiero que me desees, porque quiero que me quieras.
JAMAS, JAMAS DE LOS JAMASSES TE VOLVERÉ A VER.
No hay comentarios:
Publicar un comentario