Hoy evoco un recuerdo en mi pensamiento: Estábamos en la ciudad después de haber pasado un atardecer romántico, se hacía tarde y yo tenía que irme. Fuimos juntos a la parada de guagua. Éramos tímidos, muy tímidos pero había algo que parecía una clara atracción entre ambos, un presentimiento de que iba a ser maravilloso, el qué aún no lo llegaríamos a saber hasta más adelante... Vino la guagua y yo no sabía exactamente qué podía hacer, esta noche no podía ser como las anteriores, tenía que ser diferente, tenía que buscar el toque, la chispa que lo cambiara todo. Entonces pensé en un beso, pero ya era hora, tenia que irme, tenía que subir a la guagua, me di la vuelta, le miré a los ojos y le di un beso corto, esporádico, incluso torpe pero dulce y tierno. A partir de ese día no sabía lo increíblemente feliz que mi vida iba a ser, no sabía lo genial que me lo pasaría, no sabía que llegaría a amar de corazón y que lo que para mí era increíble, no sabría hasta qué punto sería real que él y yo nos amáramos y que los reencuentros con él iban a ser tan mágicos, tan paradisíacos, tan intensos, tan tremendamente fantásticos. No sabía que a partir de ese día iba a crecer en mi un sentimiento tan cálido y tan fuerte que ni la distancia, ni el tiempo, ni los seres que viven en este vasto mundo lo rompería. No tenía ni la menor idea de que yo pudiera dar todo lo que le doy ni tampoco recibir todo lo que él me da. Pero ahora sí lo sé y me siento más fuerte, más enérgica, más viva y por supuesto más amada que nunca. ¿Qué puedo decir yo al respecto? Que soy la más dichosa, la chica con más suerte del mundo y que lo nuestro es cosa de uno y no de dos. Entre los dos no existe un tú y yo, sino un "nosotros", la diferencia ahora es que somos un solo ser, una palabra, un sentimiento, un alma, un cuerpo, un sólo pulso... Tal y como vi en aqeuella película: "Lo mejor que te puede pasar en la vida es que ames y que seas correspondido".
Le amo
Le amo
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